miércoles 13 de junio de 2007

Morfología, logevidad, fecha de nacimiento...

Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema. Pero, la verdad, tenía un poco de miedo. El por qué es muy sencillo. Es algo que me apasiona. Hasta tal punto que puedo pasarme horas hablando del tema. Llenaría páginas y páginas de este blog hablando de este asunto. Es tan denso, que tratar de resumirlo en un breve artículo es sumamente difícil.

Cada vez que nos preguntan cuáles son nuestros hobbies siempre aparecen “la música y el cine”. En mi caso, y no quiero darme mas importancia que nadie, no son simples aficiones, sino casi materias de estudio. En esta Casa ya hablamos en su día de algunos ejemplos en lo que a música se refiere. Pero me faltaba el otro pilar.

No me considero cinéfilo, o sí. Quizás ahora sí. Mucho tiempo atrás era algo peor: un “cinefago”. Devoraba película tras película, dejándome llevar por las sensaciones que cada historia transmitía. Pero si hay alguna historia que llegue a transmitir un compendio de sensaciones tal que llegue a ponerme los pelos de punta en cada fotograma, esa es Blade Runner. Película entre las películas, film de culto e incluso motivo de reunión de freakis de la ciencia ficción. Pero al margen de toda la parafernalia de efectos especiales, que no dejan de ser parte importante del film, en la historia existen una multitud de matices que no dejan de maravillarme y hacer que piense. Y en ocasiones pensar no es tan sano como dicen. Sobre todo si nos centramos en la esencia de la película.

El argumento de la película, que muchos de vosotros seguramente ya conoceréis, es muy sencillo. La acción se desarrolla en la ciudad de Los Angeles, en un supuesto futuro del año 2019, donde se muestra una sociedad multicultural y multirracial en un planeta Tierra superpoblado. Los especímenes de seres humanos aptos han conseguido escapar de ese caos y huir a las colonias fuera del planeta. Allí, el trabajo que nadie quiere hacer lo desarrollan una especie de androides fabricados en la Tierra por la empresa Tyrrell Corporation. Esos androides o replicantes, como son denominados constantemente en el film, son declarados proscritos en el planeta madre bajo pena de muerte tras haberse rebelado contra sus amos. Para esa función, está la unidad Blade Runner de la policía. Es ahí donde se nos presenta al personaje protagonista que interpreta un joven Harrison Ford.

Una especie de Blade Runner retirado de las calles, considerado como el mejor de todos, pero que no puede olvidar su pasado “asesino”. Reclamado una vez más por el jefe de la unidad, tendrá que perseguir, muy a su pesar, a una serie de replicantes de la generación Nexus 6 que han conseguido llegar a Los Angeles con un propósito que solo se nos desvela bien entrada la película. Al tratarse de “seres casi humanos” creados para aparentar una edad adulta, se les supone un crecimiento intelectual y sensorial equivalente. Pero no, son como niños recién nacidos. Por eso, en todo el tiempo de vida van descubriendo y desarrollando una serie de sensaciones para los que no tienen base ética alguna, no diferencian entre el bien y el mal. Y entre todas esas sensaciones brotan el odio, la ira, la envidia… sin ningún tipo de mecanismo de inhibición que los mantenga a raya, salvo uno en particular: cuatro años de vida.

Quizás la escena que más me conmueve, entre todas de las que está compuesta la historia, es el momento en el cual el replicante antagonista, interpretado por un maravilloso Rutger Hauer, se encuentra con Eldon Tyrrell, propietario de la corporación que lo ha creado. La alegoría del ser que se encuentra con su creador para solicitarle más tiempo de vida es un claro símil de todo lo que queremos como seres humanos: saber por qué estamos aquí, para qué y por cuanto tiempo.

Todo ello unido a una excelente fotografía y claustrofóbica ambientación que no hace más que acrecentar la misma sensación de desasosiego que embarga a todos y cada uno de los protagonistas. La más maravillosa obra del séptimo arte a mi parecer. Como no, os la recomiendo. Y con todo esto, aún me quedan muchas cosas en el tintero…


2 Comentarios:

sgbmad dijo...

No sabía de tu pasión por el cine, o buen cine. Buen artículo ;)

Por cierto, quizás te interese: blogdecine.com.

Camus dijo...

Gracias por el apunte, no lo conocía. Pero en lo que cine respecta soy mas bien "visitador" de paginas con tematica concreta, es decir, depende de la peli.