Si hay algo que de un tiempo a esta parte me maravilla sobremanera, es la posibilidad de comunicarme con otra persona a través de un pequeño terminal allá donde me encuentre. Algo que en su día consistía de varios dias de viaje a caballo por un jinete que en la mayor parte de las ocasiones era asaltado y despojado de toda pertenencia, se ha transformado en una simple pulsación de botón para aceptar o rechazar esa comunicación.
La palabra, oral o escrita, atravesando el espacio hasta llegar a su destinatario. Y no me ciño exclusivamente a la telefonía móvil, sino que hoy en día se puede hacer "casi" todo desde un terminal de esas características. Buena cuenta de ello dan los compañeros de palManiac. De hecho, este será el segundo articulo escrito desde un terminal móvil, concretamente desde un Treo 650 de Palm. Cuando alzo la vista y miro al cielo, veo palabras pasar fugazmente en busca de su dueño.
Hace muchos años, pero que muchos, me encontraba una tarde de domingo frente al televisor. De aquellas tardes de domingo cuando solo existiín dos cadenas y si querías ver algo tenías que tragarte por narices lo que te echaran. Existía pues en aquella epoca una extraña costumbre la cual consisitía en que despues de la serie que pasaban tras el Telediario, ponian conciertos variados. Aquella tarde de la que os hablo oí a una de mis hermanas comentar algo acerca de un concierto muy bueno que iban a pasar. Ante la espectación creada me tire en la alfombra del salón frente al televisor a la espera de del mencionado evento. Incluso me viene ahora a la memoria que teniamos invitados en casa los cuales tambien se unieron a nosotros en el salon frente al televisor. Y alli me encontraba yo, viendo a un señor con largo y colorido gabán y gafas de ciclista haciendo gestos raros mientras sonaba una musica incompresible ante un espectaculo visual que me aburría tremendamente. Corría el año 1986, tenía yo once años.
Nunca jamas tuve la curisidad de saber quien era y lo que hacia aquel señor. Y en lo que a música se refiere siempre tuve buen oido, de hecho empece a hacer mis pinitos con los teclados. Seguramente fue a partir de ese momento, y hablo de unos ocho o nueve años despues, comencé a interesarme por la música electrónica. Empecé a investigar sobre melodias que recordaba haber oido en mi epoca de tierno infante y que se habían quedado grabadas a fuego. Típicas sintonías para programas de televisión o "vueltas ciclistas" (quien puede olvidar el "Me estoy volviendo loco" o "Con los dedos de una mano" de Azul y Negro). Todo eso me llevo a profundizar en generos musicales cada vez menos conocidos dentro de este estilo. Tiempo despues me vería cautivado, o mas bien atrapado, por unas piezas que habían llegado a mi en una vieja cassette grabada de la radio. Era un concierto multitudinario con grandiosas y largas piezas instrumentales que me ponían la carne de gallina. Se trataba nada más y nada menos que el concierto dado en Houston en el 1986 por el músico frances Jean Michel Jarre. A partir de ahí todo ha sido un no parar hasta conseguirlo todo, y depues de tenerlo todo tenía que tener lo más nuevo, y despues de tener lo más nuevo quería tener lo que nadie tenía, rarezas, piezas ineditas o no publicadas en este pais. Poco a poco la fiebre me envolvio y ya nunca jamas pude librarme de ella. He escuchado sus discos innumerables veces y siempre encuentro un matiz nuevo, una nota que se me habia escapado, algo... que en definitiva no deja de sorprenderme y volver a sentir un escalofrio que me recorre el espinazo de arriba a abajo. Hoy lo he vuelto a sentir. Despues de siete años sin grabar un disco de estudio, Jean Michel Jarre (a quien rendiré tributo en no pocas ocasiones en este blog) ha publicado Téo & Téa.
Trece nuevos temas que, aunque mantiene la linea que comenzo en su día fusionando su música con ritmos mas bailables, no deja de sorprender por la originalidad y la calidad de sus texturas. Una maraña musical en la que me dejo caer como si de un trance hipnótico se tratase. Y como no iba a ser menos, ya que fue el primer músico en publicar un disco en formato DVD 5.1, te regala el idem con el disco para atormentar a los vecinos. Los míos, os lo aseguro, podrían escribir una tesina sobre mis gustos musicales. Y es que como decia mi viejo profesor de música en el instituto, la musica hay que escucharla alta, eso sí, a horas prudenciales. Quien me iba a decir a mi que aquella tarde de domingo iba a encontrarme por primera vez la más poderosa de mis adicciones? Por cierto, no dejeis de escuchar el disco. Y el video creado por ordenador es una joya visual. París, Jean Michel Jarre... dios, no sabeis cuanto odio a los gabachos.
Ya se que no debería ponerme tan metafísico pero me lo venía pidiendo en cuerpo. Algunso dirán "vaya, ve la primera foto de su futuro hij@ y mira que es lo que le pasa por la cabeza acto seguido". Pues sí, acto seguido no se si me pasa por la cabeza, lo que os puedo asegurar es que el miedo se apodera de mí.
¿Os acordais del niño de aquella vacía pero entretenida pelicula de Shwarzenegger titulada "Poli de guardería" que siempre decía que esto o aquello podría ser un tumor o similar? Pues a veces creo que soy muy parecido. Vaya mala publicidad que hago de mi mismo. Eso es lo que tiene ser un poco hipocondriaco. ¿Será eso por lo que me gusta tanto Woody Allen?
Al igual que Julen Iturbe en su blog os lo advierto, no sigais leyendo si teneis un mal día.
Es una forma dificil de enlazar dos temas tan dispares y a la vez tan relacionados como el de la anterior entrada y este que me dispongo a comenzar. Pero probablemente haya sido debido gracias, o por desgracia, a este insigne meteorólogo metido a divulgador científico la primera vez que yo me haya planteado un tema como la muerte.
Recuerdo que fue en uno de tantos programas de televisión dedicados a las la parapsicología en la que se debatía entre varias personas divididas en dos frentes la existencia de un más allá. Entre los invitados se encontraba este científico al que poco faltó para tildar a los presentes de ignorantes, siempre con la mejor de las educaciones, al enfatizar el hecho de que "el hombre no es capaz de resignarse a una extinción total."
Sus palabras resuenan en mi cabeza. Durante mucho tiempo se trnasformó en una auténtica obsesión, encontrar algo de falsedad en sus palabras. Y es que no, por mucho que digamos, no estamos preparados para ello. Solo una ocasión he tenido que enfrentarme a este tema y no de una forma directa. Las secuelas las sigo pagando hoy.
No soporto la idea de que un día todo seguirá funcionando y yo me lo esté perdiendo. No soporto la idea de que lo que más amo en este mundo pueda alejarse de mí. Es entonces cuando a mi cabeza vuelve la frase de mi querido y alabado Woody Allen: "no es que la muerte me asuste, solo que no quiero estar allí cuando esto suceda".
Lo que sí me había planteado desde hace mucho tiempo era tratar de conocer esa experiencia de la que, cuando hablamos de ella, a todos se nos pone cara de tontos. Pues sí, voy a ser padre.
Esta es la primera "foto", la de un embrión de aproximadamente seis semanas, las cuales han sido un tiempo para tratar hacerse a la idea de que algo estaba sucediendo en el vientre de mi mujer. He de confesar que en ocasiones hasta llegaba a olvidarseme ya que al no ser visible aun nigún cambio fisiológico en ella me encontraba en una extraña posición. Sabía que era cierto, pero no terminaba por asimilarlo. Algo muy diferente es coger de la mano a mi esposa mientras se ve en una pantalla un pequeño punto blanco acompañado de unos latidos rápidos y machacones. Eso es vida.
Hacía ya mucho tiempo que me rondaba la cabeza la idea de crear una página personal. Creo que puede ser una buena "terapia" para echar fuera todo aquello que me pasa por la cabeza. La vida no se reduce a estar o tratar de parecer que estás. Creo que la acción debe seguir a las palabras. Y aunque, lo más probable, sea que yo no seré el que pueda llevar a cabo alguna que otra acción, si espero que aquellos pocos, y con eso me conformo, que podais seguir estas palabras lleveis a cabo la pequeña y simple acción que os pido: seguid leyendo y compartid conmigo vuestros pensamientos.