Todo este preámbulo inútil para llegar a una estúpida y breve, más que sintetizada conclusión: la tecnología me aburre (?). Ahora, amigos míos, podéis cerrar la boca. El interrogante no es ni mas ni menos que un pequeño voto de confianza, hasta que se me vaya pasando la indigestión. "Too much information" (demasiada información), como la canción de Duran Duran. ¡Oh dios mio, acabo de descubrir que a la par que aburrido estoy viejo... Duran Duran..!
Al caso. Cada día aparecen más y, en apariencia, mejores dispositivos que tratan de facilitarnos diferentes tareas. Algunas veces, las que más, son solo revisiones de lo ya establecido. Su crecimiento lo marca la "ley de la oferta y la demanda" o, como el caso particular de Palm, la ineptitud. Aun a pesar de estar aburrido, no voy a dar tregua.
Muchos tratan de ir a la última, por el simple hecho de tener lo más novedoso del mercado, echando mano de “fondos reservados”. Sin dar tiempo a sacar pleno rendimiento de un dispositivo ya están enseñando otro. ¿Tendrá algo que ver esto con el la relación "coche - prolongación del miembro viril - status social"?. Otros, entran en una rueda de compra venta, con ánimo de probar cosas nuevas que se ajusten a sus necesidades y a su bolsillo. Yo estuve dentro de ese grupo por un corto periodo de tiempo, influenciado en gran medida por la amistad que me une al staff de esta no tan santa casa. Pero ahora creo haber encontrado el asistente que necesitaba, un Treo 750v. Junto con mi notebook de 13" (mi mobile “companion particular”) puedo usarlos de forma indistinta para todo tipo de propósitos o complementarlos. Y a gusto que me he quedado. La LifeDrive, nueva como que está, parece haber pasado a mejor vida (ya que estamos, acepto ofertas por e-mail).
Parezco un corredor agotado que se sale del pelotón mientras este sigue pasando a su lado. Y cada día que pasa aparecen nuevos "cacharros" que llaman más la atención por su estética que por sus avances. ¿Estará ya todo inventado? Quiero pensar que no. O mas bien, quisiera pensar que no. Es como un refrito, no hace más que repetirse. Todos disponemos de PDA o smartphone, quien menos de un teléfono móvil. El ordenador, ya casi forma parte del mobiliario obligatorio de una casa.
Lo que más me llama la atención de todo esto, y quizás lo que más me asuste, es la dependencia que genera. O acaso no os habéis sentido alguna vez, como deciros... ¿raros? Sabéis que hay algo fuera de lo normal y no sabéis el qué, hasta que os dais cuenta que no lleváis el teléfono móvil encima.
Lo bueno que tienen las maquinas, es que el error solo puede ser humano. Es difícil echar balones fuera cuando se nos olvida algo cuando vives pegado a un aparato de estos. La traición no entra dentro de su juego lógico de ceros y unos. Pero tampoco el disparate. Y con eso sí que nos reímos. Si no, mirar palManiac.
A veces creo que tengo más comunicación con mi Treo que con los que me rodean, y es algo que, poco a poco, irá cambiando. No en vano, estoy escribiendo este artículo sobre él. Lo llevo haciendo todo el día, en mis ratos libres. Y es que, a fin de cuentas, no es la maquina en sí lo interesante, si no la practicidad que proporciona. Por esa regla de tres, la misma practicidad la tiene una llave inglesa o un sacacorchos y no les dedicamos una web. ¿Que rayos tendrán los botoncitos que tanto nos atraen? Eso quizás sea un absurdo debate para otro artículo.
Artículo escrito en palManiac el 31/10/2007







